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    Concentrarse

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    No es lo mismo trabajar ocho horas bastante improductivas que 4 solo de calidad y muy productivas. La diferencia está en la concentración. Sin ella no podemos concentrarnos en nuestra tarea y tardaremos el doble en terminarla (si es que lo hacemos). Por ello este artículo versará sobre aprender trucos para concentrarse. Pero antes, como siempre, unos datos:

    El libro “Lo único y el teorema de Pareto”

    Según el libro “Lo Único” una persona es interrumpida en su oficina, de media, cada quince minutos. Lo que hace imposible volver a retomar el hilo facilmente. Además, no utilizamos el esfuerzo de manera uniforme.

    Lo único, significa centrarse en una sola cosa, nada de multitareas. El ser humano apenas puede hacer dos cosas a la vez y de seguro que alguna saldrá mal. Debe focalizarse en una sola cosa. El concepto de multitarea proviene de los ordenadores, pero incluso ese concepto es erróneo. Los ordenadores siempre hacen una sola cosa, lo que ocurre, es que van alternando con tal velocidad, que parece que son varias al mismo tiempo. Para ello Gary Keller es claro, céntrate en un solo objetivo y dedica tus recursos a él, márcate un objetivo y, cuando lo logres, actualiza tu objetivo.

    Según el teorema de Pareto: Esta ley que originariamente dice que el 80% de las riquezas se concentran en un 20% de las personas, nos dice también que con un 20% de esfuerzo conseguimos el 80% de nuestros objetivos, el resto del esfuerzo (el otro 80%) apenas produce beneficios al conseguir apenas un 20%.

    Por todo ello el autor dice que reducir drásticamente las horas de trabajo a solo aquellas que son esenciales supondría una revolución. Trabajando solo unas 4 horas diarias podríamos hacer casi todo el trabajo del día y disponer de tiempo libre para otras actividades importantes como la familia, el deporte o las relaciones sociales.

    El estudio de la universidad de Illionis sobre la mejor forma de concentrarse

    Los investigadores, partían de una hipótesis inicial acerca de si la desactivación momentánea de la concentración (haciendo un cambio de tarea) para después volver a la anterior era, a la larga, más positivo. Los resultados indicaron que la pérdida de atención se debe al agotamiento de recursos cognitivos atencionales y que este agotamiento se puede evitar con determinadas pausas.

    En dichas pausas si se realiza una actividad relajante o entretenida, mantendremos o incluso recuperaremos nuestros recursos atencionales para que, cuando volvamos a la tarea inicial, podramos concentrarnos sin problemas.

    Trucos para concentrarse: La técnica Pomodoro

    Estos resultados casan con la llamada técnica pomodoro (tomate en italiano) por la forma que tenían los relojes de cocina anteriormente. El investigador Francesco Cirillo propuso esta técnica en los años 80, la cual no tiene ningún desperdicio. Para realizarla nos bastará con un reloj o la alarma del propio teléfono:

    1. Revisa tu agenda y crea el espacio de tiempo que necesitas. Cirillo propuso intervalos de 25 minutos además del descanso, pero pueden ser 20 o 30 minutos. Igualmente, hay investigaciones posteriores que sugieren intervalos de mayor duración. En este punto, vale la pena que cada persona identifique lo que más le ayuda.

    2. Hazte con un temporizador. Ya lo hemos dicho, escoge el que te sea más cómodo y comprométete a seguirlo. Igualmente, reúne todo lo que necesitas: documentación o material necesario. Llama si necesitas ayuda antes de comenzar.

    3. Céntrate solo en la tarea. Este punto es especialmente difícil. Aquí aparecen las interrupciones, las consultas al móvil o los asaltos al frigorífico o a la máquina de café. Pues bien, si aplicamos la técnica Pomodoro necesitamos retirar todas las interrupciones posibles: apagar el móvil o hacernos con ese café que “imperiosamente” necesitamos.

    4. Haz un pequeño descanso. Aquí es donde le damos permiso a la mente difusa para que entre en escena. Si hemos hecho 25 minutos de trabajo, un descanso adecuado sería de cinco minutos, por ejemplo. Según Cirillo, en este momento no debemos caer en la sensación de improductividad y extendernos y extendernos. Ya lo hemos dicho, los descansos ayudan a la mente focalizada.

    5. Continuar las sesiones de trabajo y tomar un descanso más largo. Los espacios de 25 minutos y cinco de descanso se pueden ir encadenando hasta completar tres, y luego tomarse un descanso más duradero de 20 minutos, por ejemplo. O si se hacen cinco intervalos, el descanso podría ser de 30 minutos. Igualmente, en este punto podríamos darnos una pequeña gratificación, como un dulce que nos guste, un paseo o cualquier cosa que nos dé energía.

    Crea un Búnker y toma medidas

    Búscate un lugar de trabajo o estudio adecuado. Ese sitio tendrá un significado importante para ti puesto que lo vas a asociar con una sola palabra. Concentración.

    En ese búnker vamos a estar libres de todas las distracciones posibles, puede ser una habitación, una biblioteca o algún lugar tranquilo que conozcas. Pero siempre que vayamos a estudiar o trabajar allí tomaremos las siguientes medidas:

    1. Nada de Internet. Toda la información que necesitemos la llevaremos físicamente o descargada offline. Si fuera estrictamente necesario usar Internet debemos tener “capadas” ciertas páginas susceptibles de hacernos perder el tiempo, principalmente redes sociales o páginas de noticias. En este enlace te dejo un tutorial para hacerlo.
    2. Llévate comida y agua. Parece una obviedad, pero no lo es. Son innumerables las pausas que hacemos por estos detalles. O incluso las veces que cancelamos sesiones de estudio por no haber planeado bien las comidas. Para ello recuerda, una pausa grande (30 minutos) cada 3 horas. Si estudias más tiempo seguido sin una pausa de este tipo, empezarás a perder rendimiento.
    3. Minipausas de 5 minutos cada hora u hora y media. Esto depende de cada persona, a mi personalmente siempre me han ido bien (algo parecido al truco Pomodoro), pero también conozco personas que prefieren no hacerlas. Este tipo de pausas las dejamos al criterio de cada uno.
    4. Avisa a tu familia y amigos. Cada vez que vayas al búnker, avisa a los demás de que no estás disponible. Para ello puedes dejar un estado en Whatsapp donde todos vean que no quieres que te molesten. Si están en contacto continuo contigo, se acostumbraran a mirar el estado que tienes puesto antes de escribirte.
    5. El teléfono solo para emergencias. Para ello deberías de desconectar la conexión de Internet para solo recibir llamadas. Si es posible filtrar llamadas solo de familiares (existen varias apps que permiten hacerlo) mucho mejor.
    Fuentes:
    
    Elaboración propia
    
    Gary Keller - Lo único
    
    Investigación universidad de Illionis - Estudio original
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